Manuel Belgrano

Manuel Belgrano
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Este personaje tuvo un impacto trascendental en la historia Argentina. Sus acciones como abogado, político y militar lo llevaron a desempeñar un papel vital en los actos que influyeron en la independencia del país suramericano, y es que desde muy joven asumió el liderazgo como su insignia, dirigiendo uno de los movimientos más importantes de su país. Veamos a continuación más detalles de la vida de Belgrano que de seguro te interesarán.

Nacimiento de Manuel Belgrano

El 3 de junio del año 1770 vio el mundo por primera vez Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires, en la 430 de la calle Santo Domingo. Sus padres fueron María Josefa González Casero y Doménico Belgrano Peri, la primera era originaria de Argentina, mientras que el segundo provenía de Italia.

Estuvo rodeado de hermanos, pues fueron 16 hijos. Por otra parte, creció en un entorno cómodo debido a que el oficio que desempeñaba su padre como comerciante le permitió gozar a él y a su familia de una posición política y social privilegiada. Además, el hecho de que su padre fuera italiano y no latino permitió forjar un entorno familiar diferente en el hogar Belgrano, la forma de actuar y pensar de la familia en conjunto era singular, comparado con aquellas en las que el cabeza del hogar era de origen latino. Este hecho, sin lugar a dudas, forjó sus pensamientos e ideales.

Educación de Manuel Belgrano

Llevó a cabo su formación académica entre América y Europa. El período de formación primaria lo llevó a cabo en el Real Colegio de San Carlos, en donde estudió teología, filosofía y latín, mientras que obtuvo el grado de Bachiller en Leyes en las universidades ubicadas en Valladolid y Salamanca en España. Su especialización fue la aplicación del derecho en la economía política.

Un rasgo importante de los siete años que Belgrano estuvo en Europa (desde 1786 y 1793) fue la influencia de sucesos relevantes de la historia europea, como la Revolución Francesa, tuvieron en sus pensamientos. Para cuando él vuelve a su país natal, sus ideales eran completamente liberales, lo cual lo llevó a establecer y defender reformas necesarias en el ámbito comercial, agrícola y naval en los cargos que llegó a desempeñar a lo largo de su vida.

Carrera militar de Manuel Belgrano

Tras tres años como secretario en el consulado de comercio de Buenos Aires, Belgrano recibe la comisión de encargarse del ejército urbano de la ciudad como capitán en el año 1797. Hasta ese entonces, él no había pensado en participar en ninguna clase de actividad de este tipo, sin embargo, el estado de alerta que había en la nación con respecto a alguna clase de ataque por parte del ejército inglés lo llevó a aceptar la misión que se le había pedido.

Más tarde, el 25 de junio de 1806 su renuencia acabaría, cuando hubo una invasión en el país por parte del ejército inglés. Debido a su falta de experiencia y experticia en este campo, el grupo de soldados que estaban a su mando no pudieron contener dicha incursión. La ciudad fue tomada en medio del caos y el desorden. Finalmente, Manuel Belgrano fue expulsado de Buenos Aires, buscando asilo en una pequeña iglesia de la Banda Oriental.

A pesar de la derrota, no se dio por vencido. Luego, Santiago Liniers derrotó a los ingleses y Belgrano volvió por unírsele. Durante este capítulo de su vida, comenzó a estudiar tácticas militares, lo cual le permitió llegar a recibir el nombramiento de sargento mayor. No obstante, protagonizó en repetidas ocasiones impases con algunos de los soldados, por lo que renunció a su título y tiempo después volvió a trabajar en el consulado.

En el año 1810, participó de manera activo en el movimiento revolucionario conocido como la revolución de mayo, con lo que dio comienzo a una serie de expediciones en el ejército que le acreditaron más experiencia en el campo, ejemplo de estas fueron: la expedición a Paraguay, a la Banda Oriental, el Motín de las trenzas y las Campañas al Alto Perú.

Manuel Belgrano y la creación de la bandera de Argentina

En las cercanías al río Panamá, el 27 de febrero del año 1812, Belgrano creó una bandera para identificar al grupo de soldados que tenía a su cargo, quienes eran conocidos como el Regimiento de los Patricios. Estando entre las armas que denominaba como “Independencia” y “Libertad”, erigió por primera vez esta insignia azul celeste y blanca, que más tarde representarían a la nación.

Con respecto a tal selección de colores hay al menos tres versiones que la justifican. La primera es que Belgrano se inspiró de los colores que adornan el vasto cielo. La segunda es que en busca de paz, adoptó las mismas tonalidades ya existentes en la bandera de la Casa de Borbón. Y, en último lugar, se ha establecido que Belgrano era creyente de la Virgen de Luján, la cual generalmente tiene un manto azul celeste.

Sea cual sea la razón por la que éste personaje tan importante eligió estos colores, la bandera que creó llegó a trascender en su significado, pues años después, se convirtió en un emblema de la independencia del país y se aceptó como bandera de la nación.

Muerte de Manuel Belgrano

A pesar de la opulencia en la que había nacido, a la hora de su muerte, Manuel Belgrano, era un hombre de pocas posesiones, tanto así que vivía en la pobreza extrema. Por otra parte, padecía de hidropesía, enfermedad que se caracteriza por la retención de líquido en las coyunturas del cuerpo y en el abdomen cuando los riñones dejan de funcionar de manera debida.

En sus últimas horas de vida, lo atendió el médico proveniente de Escocia llamado Joseph Redhead a quien ni siquiera podía pagarle con monedas, sólo con un reloj de oro que tenía como posesión. Muere el 20 de junio del año 1820. Dicho acontecimiento fue casi ignorado por todos, pues justamente ese mismo día comenzó una crisis política de menor escala en Buenos Aires.

Sus restos fueron transportados a su casa paterna y aunque no tenían ni siquiera los medios económicos para colocarle una lápida al atrio en el que lo sepultaron, se construyó una de mármol.

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