La Piratería

La piratería marítima es sumamente antigua y llegó como consecuencia de la creación de naves y embarcaciones que servían para desplazarse por distintas aguas. Junto a esto, algunos vieron la oportunidad de obtener riquezas y alimentos por medio del saqueo y robo, especialmente en regiones de Europa y el Caribe.

¿Qué es la piratería?

Se puede definir la piratería sencillamente como los actos de saqueo o despojo a embarcaciones o incluso islas haciendo uso de naves marítimas bien armadas, todo esto con el fin de venderlo y sacar provecho personal. Además, la piratería también se encargaba del tráfico de alimentos e incluso de personas, lo cual les permitía negociar en los distintos puertos que había en los mares navegados por los piratas.

Origen de la piratería

El inicio de la verdadera piratería se puede ubicar en plena Edad Media Alta, alrededor del siglo V d.c. donde se dio origen a distintas expediciones con la pura intención de saquear y robar a otros pueblos o incluso en pleno mar abierto. En este sentido, podemos destacar la actividad de los famosos vikingos, pueblos originarios de Escandinavia, quienes se dedicaron al pillaje y saqueo de muchas regiones de Europa, llegando a ser muy temidos por toda aquella zona.

Tipos de piratería

La piratería pasó por distintas etapas y objetivos, todo lo que les reportara beneficios sin ponerse ellos mismos en mucho riesgo era bienvenido. Por eso, llegaron a existir diferentes tipos de piratería que incluso beneficiaban a algunos gobiernos que se valían del comercio marítimo. Veamos a continuación algunos de estos tipos de piratería y sus características particulares.

Los piratas

Estos llegaron a ser conocidos como piratas berberiscos, quienes se dedicaban a saquear riquezas y obtener cualquier clase de beneficio por medio de atacar a las embarcaciones que cruzaban el Mar Mediterráneo. Una de las características más resaltantes de los piratas era que no formaban parte de ningún pueblo, es decir, no tenían nacionalidad alguna, por lo que eran como una especie de pueblo nómada organizado y dedicado al pillaje.

Además, también empezaron a saquear distintas comunidades ubicadas en costas del mediterráneo, lo que llevó a que los habitantes de dichas zonas huyeran hacia otros lugares. Posteriormente, el blanco de ataque de los piratas berberiscos cambió para convertirse en las costas del caribe, las cuales estaban repletas de riquezas y donde no existía tanto control por parte de España y Portugal, quienes controlaban el comercio en estas zonas.

Los bucaneros

Estos eran piratas que se dedicaban especialmente al despojo de ganado como reses y cerdos salvajes, valiéndose de sus embarcaciones para recorrer distintas islas. Posteriormente, estos piratas ahumaban la carne de estos animales con un proceso llamado Boucan, del cual provino su nombre de bucaneros, y luego la vendían en distintos puertos donde las embarcaciones de otras ciudades buscaban suministros.

Los corsarios

Los corsarios eran otro tipo de piratas, los cuales se dedicaban más que al robo, a obstaculizar el libre comercio y el desarrollo económico de otros países, especialmente en Europa. Pero, lo más interesante de todo es que estos piratas contaban con el apoyo del rey de España, ya que estos se guiaban por un documento firmado por el mismo llamado la Patente de Corso, la cual les daba plena autorización de atacar a embarcaciones enemigas que llegaran a Europa.

La lucha se presentaba en contra de países como Inglaterra, Francia y Holanda, quienes a su vez querían impedir que llegara a España y Portugal los recursos que provenían de la América colonial, la cual estaba dominada por estos países. Entre los corsarios más destacados de la época se encuentran Sir Francis Drake, Henry Morgan y Raleigh.

Los filibusteros

Los filibusteros principalmente eran ladrones de alta mar que actuaban libremente, sin ninguna clase de control ni autorización de alguna nación. Estos se valían de naves que, aunque eran muy pequeñas en comparación con las embarcaciones que atacaban, eran al mismo tiempo muy veloces, lo cual les daba mucha ventaja. Los filibusteros se asentaron en la Isla Tortuga y La Española, donde llegaron a formar parte de la famosa Hermandad de la Costa junto a otros piratas.

Por otro lado, los filibusteros posteriormente llegaron a convertirse en una especie de mezcla entre piratas y corsarios, ya que, debido a su habilidad para el saqueo, algunas naciones los contrataron para tomar ventaja sobre otros pueblos y sus posesiones. Uno de los filibusteros más renombrados en la historia de la piratería es, sin duda, Jean David Nau, mejor conocido como François L’Olonnais.

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