Jerjes I, el rey persa

El imperio medo-persa fue uno de los más extensos de la antigüedad, el cual se extendió gracias a los poderosos monarcas que lo lideraron. Entre estos monarcas se destaca Jerjes I, quien vivió entre los años 519 y 465 a.c. y gobernó entre los años 486 a 465 a.c. A continuación, hablaremos con más detalle de este grandioso personaje y algunos de sus logros y derrotas.

¿Quién fue Jerjes?

La historia lo sitúa como el quinto rey más grande que gobernó el imperio aqueménida o imperio persa, por lo que también se le conoce como Jerjes el grande o Jerjes I. Fue hijo del rey persa Darío I de quien heredó el reinado, a pesar de no ser el hijo mayor, pero que sin duda demostró gran habilidad para la guerra y también fortaleza para gobernar. Su reinado se extendió desde la India hasta la región de Cus en Etiopía.

A diferencia de su padre, Jerjes demostró la capacidad para unificar el imperio persa, lo que incluía más que simplemente someter una región amplia, incluía ponerlos de su parte. Así, Jerjes logró reunir un ejército cada vez más numeroso y seguir extendiendo su imperio desde Asia Menor hasta la India, pero al mismo tiempo se encontró con una piedra en el zapato: Grecia.

Logros del rey Jerjes

Desde el principio de su reinado, Jerjes se avocó a cumplir el deseo de su padre, el cual al morir le encomendó la tarea de acabar con los griegos y dominar toda esa región. Pero antes de eso, tuvo que calmar revueltas causadas en la región de Egipto, los cuales querían rebelarse contra el imperio persa dominado por Jerjes. Aun así, esto no lo distrajo de cumplir su misión, por lo que se adentró en la región dominada por Grecia desde el estrecho de los Dardanelos en el Helesponto, y luego a través de Tracia, Lócrida y Tesalia llegando a las Termópilas y dando inicio a lo que se le conoce como la Segunda Guerra Médica.

En esta zona se tuvo que enfrentar al poderoso ejército liderado por el rey espartano Leónidas I y el ejército que había reunido de distintas polis griegas en lo que se conoce como la Batalla de las Termópilas, de la cual salió victorioso tras varios días de combate. Esto le permitió llegar a la ciudad griega de Atenas y destruirla como expresión de su venganza y arrogancia.

Por otro lado, se le atribuye a Jerjes el mérito de la victoria de la batalla de Artemisio, la cual se libró al mismo tiempo que la batalla de las Termópilas, pero en un ámbito naval en las costas de Eubea. A partir de allí, el ejército persa logró controlar la zona de Beocia y el Ática, así como también llegar a Atenas y reunirse con el ejército que ganó en las Termópilas.

Derrotas y muerte del rey Jerjes

A pesar de sus grandes victorias, que lo convirtieron en un poderoso monarca persa, Jerjes también cometió errores que causaron la caída del imperio aqueménida de forma paulatina. Esto se inició cuando intentó adentrarse en Grecia desde el Mar Mediterráneo con una flota muy numerosa, pero no contaba con la habilidad de un general ateniense llamado Temístocles, quien con una flota sumamente inferior a la de Jerjes logró derrotarlo en la batalla de Salamina, haciendo que este se retirara a Asia Menor, pero dejando encargado de la conquista de Grecia a su primo Mardonio.

Este fue el principio de la caída del imperio persa, ya que más tarde fue derrotado una parte del ejército persa en la batalla de Platea al año siguiente, donde el ejército aliado de los helenos masacró a Mardonio y sus tropas, y en la batalla de Mícala se detuvo por completo el avance de la invasión medo-persa hacia Grecia. Posteriormente, Jerjes fue asesinado en el año 465 a.c. por un comandante de la guardia del rey llamado Artabano, el cual planeaba quedarse con el imperio persa con el apoyo de sus hijos.

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